Lo peor es la infidelidad

Algunas personas piensan que la peor cosa del mundo es la infidelidad.

Algunos fundamentan su natural exploración o tendencia a una mayor trascendencia y trabajo genético. Llámese tener hijos con varias personas, o hacerlo hasta el punto previo… léase flirteo.

 

Convesarba en una ocasión con una mujer madura que no le prestó atención al tema, fue clara y dedicó pocas palabras a una conversación sobre infidelidad. “Hay cosas más importantes”.

Una mujer joven, de las consideradas celosas, si afirmó guardándose la cólera que “¿Cómo era posible…?”.

Con una amiga conversábamos acerca de la prueba de paternidad, compatibilidad de parentesco o comúnmente conocida como prueba de ADN. “¿Cómo te sentirías si tu esposo te dijera que tendrías que hacerte la prueba del ADN?”, incluso dedicándote la prueba a ti, más que al retoño. Era su conclusión que mejor sería que la prueba sea obligatoria para no sentir que es una acusación previa. Yo le planteaba que había personas que requerían más confianza, y que no se ponga en duda su exclusiva actividad sexual (romántica, relación fiel, cualquier otro nombre).

En la televisión un comediante recibiría el resultado de la prueba de paternidad, el evento era transmitido en un colorido programa del mediodía. El resultado se hizo esperar. Cuando se anunció que era positivo, la madre festejaba cual gol de la selección… como si hubiera sido un milagro, las manos hacia el cielo… “Yo SABÍA que era su hijo”. Una lotería y mucha fe en su suerte, la “señora”.

Y otro comediante, insigne Melcochita, decidía “hacerse cargo” de la niña de la que había creído era padre. La amaba y para él era su hijita. De todo hay en la villa del señor.

 

Pero el caso de la infidelidad fuera del matrimonio podría ser diferente. Es como la fidelidad entre enamorados que es un tema que se conversa, no como el dogma que se convierte cuando hablamos de matrimonio.

 

¿Es infidelidad el sexo con una prostituta? ¿Podemos ponernos a conversar sobre temas distintos y hacer pan con mango de nuestros juicios personales? La vida del ser humano es orgánica y como tal la interacción entre sus facetas es fuerte. Y podríamos pasar de la pregunta a un hecho… al “es así” que a algunos tanto les gusta.

 

Inspirado por la lectura de “¡Mario Bros. no te rajes!” (@bustamantepetit Armando Bustamante)  acerca de “las tres vidas” u oportunidades que un macho mexicano se atribuye en las que puede caer y volver a intentar caminar derecho. Tema presente en la columna “La manzana de Adán” del suplemento dominical “Mi Hogar” del diario El Comercio.

 

Recorte “¡Mario Bros. no te rajes!”

Recorte de "¡Mario Bros. no te rajes!"
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